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viernes, 26 de septiembre de 2014

Dedican talentos y glorias a la madre naturaleza







                                                                        Estudiantes de la Facultad de Bellas Artes, en su mayoría de la Escuela de Danza, fueron los artistas que protagonizaron la actividad dedicada a celebrar el Vigésimo Cuarto Aniversario de su agrupación artística, CORAZA (“color y raza”), conjunto dirigido por la Maestra Mireya Navarro.

Por más de dos décadas, ésta ha venido cultivando y procurando la renovación de la “supervivencia”, en el tiempo, de todas las raíces (sin exclusión) y razas que conforman nuestra multifacética panameñidad.

Con adecuación y con pertinencia en torno a lo que el hoy por hoy,  caracterizado por el enseñoreo de la indiferencia humana respecto a la madre naturaleza, exige/impone, los actos -en que casi de manera imperceptible- se confundían o entremezclaban danza y arte teatral, hacían alusión a La Tierra, casa común que, aparentemente,  muchos humanos pasan como desapercibida.

Los bailarines dibujaban, con sus ejecuciones, a esa acogedora morada de humanos y sus multi-diversos componentes y elementos complementarios: “tierra seca deidad del desierto”; inmenso hogar terrícola que es “equilibrio de ondas sanas”; agua “fuente de vida”; aire “limpio, claro soplo”; fuego “fuerza natura”.

Uno de los actos reflejaba la situación de mantenerse en suspensión entre dos civilizaciones; cansancio por colgar en la zona intermedia; interrogante acerca de ¿dónde ir?

Expresaban “búsqueda de un cambio que sana, que relaja y da confianza espiritual, liberando mentes, creyendo, integrando, transformando cuerpo, razas, culturas”.

Necesidad de salvar las hojas, los bosques, pues, sin hojas no hay vida.

Una de las coreografías fue dedicada a Sacha Romero, alumna de la profesora Navarro que falleció en un trágico accidente.
Redacción Ángel Molina / foto cortesía Coraza