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viernes, 20 de marzo de 2015

DECLARACIÓN DE PENONOMÉ


  
Los abajo firmantes , Directores de Centros Regionales Universitarios, Coordinadores de Extensiones Universitarias, Programas Anexos y Coordinadores de la Universidad del Trabajo y de la Tercera Edad, reunidos en la ciudad de Penonomé el 14 de marzo del año en curso,  con la intención de  debatir y evaluar la preocupante y crítica situación que vive la Universidad de Panamá  y todas sus dependencias académicas distribuidas a lo largo y ancho del país,  expresan a la opinión pública y población en general  el siguiente pronunciamiento:

La  Universidad de Panamá como entidad autónoma consagrada en la Constitución Política nacional, la Ley 24 de 2005, el Estatuto Universitario y el Reglamento Ético del Docente Universitario, tiene plena potestad para regular su vida institucional con base a los preceptos jurídicos académico-administrativo y éticos, todo ello, dirigido al desempeño  cabal , eficiente y transparente  de sus funciones básicas en consonancia con las exigencias y demandas, siempre crecientes, de la educación universitaria.

Como institución de conocimiento la Universidad de Panamá fomenta , promueve y garantiza la libertad de expresión, de ideologías y pensamientos, indispensables para el ejercicio del libre juego de las ideas y producción del conocimiento mediante la investigación científica, dentro del marco del respeto, honestidad, tolerancia y responsabilidad científica y ética , valores esenciales del “bien pensar” y del actuar conforme a la búsqueda  del bien común de la colectividad académica y social ,  a la que  la institución debe su existencia.

La verdad  y la justicia deben ser el norte del quehacer universitario, sin embargo, la libertad de pensamiento y de expresión, requisito  sin el cual,  no se puede concebir la autonomía universitaria  no puede, bajo ningún pretexto; convertirse en patente de corso  como instrumento para  difundir la injuria, la intriga, la calumnia y  ofensa a la dignidad de las personas, ni servir de instrumento para atacar la integridad y prestigio de la institución.

A raíz de una serie de calumnias e injurias a las autoridades,   en el 2004 el Consejo Académico inicia un proceso disciplinario al Dr, Miguel Antonio Bernal por incurrir en faltas graves contempladas en las disposiciones que reglamentan la conducta ética del docente universitario. 

El Dr. Bernal es citado en dos ocasiones por la comisión de Disciplina para hacer las descargas; sin embargo, el mismo no se presentó y opta por presentar  un incidente de recusación contra los Comisionados del Consejo Académico el que fue rechazado con fundamento en el Reglamento Interno del Consejo Académico y la Ley 38 del 31 de julio de 2000.

Luego presenta una advertencia de Inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia, recurso fallado en su contra en 2009.

Finalmente, presenta ante la Corte Suprema de Justicia una solicitud de Aclaración de Sentencia. Después de cinco años (agosto de 2014) la Corte considera que tal solicitud “carece de fundamento”Como vemos, después de más de diez años, la Corte Suprema de justicia resolvió los recursos jurídicos interpuestos por el Dr., Bernal dándole la razón  a la Universidad y, en consecuencia, el Consejo Académico, actuando en conformidad con las normas universitarias, retoma el caso del Dr., Bernal y decide con 23 votos a favor y dos (2) abstenciones, suspender por cinco años al citado docente.

Como resultado de este fallo del Consejo Académico, el Dr., Bernal ha continuado profiriendo insultos e injurias en contra de la familia universitaria sin exclusión, utilizando epítetos inaceptables como: “ladrones”, “corruptos”, “mediocres”, etc... Calificó a las autoridades universitarias de “banda de ladrones”, a los docentes de “cardumen de mediocres” (99%) y los estudiantes fueron etiquetados por él como “grupos genuflexos a la administración”.

Ante  estas graves acusaciones sin fundamento y el uso recurrente del discurso violento y lesivo a la dignidad de los  universitarios y el poco a casi nulo, sentido de pertenencia institucional que pone en riesgo la autonomía y la credibilidad académica y social de la Universidad de Panamá,  rechazamos  y condenamos la  soberbia e impropia actitud  como universitario y profesional del Derecho.

Así mismo, exhortamos  a los medios de comunicación  a que realicen el periodismo investigativo serio y objetivo, que enaltezca la profesión y que contribuya a hacer docencia en la población para la formación de juicios críticos y racionales que eviten empañar y denigrar la labor y el cumplimiento de compromisos de la Universidad de construir un mejor país, enfrentando desde lo académico, la pobreza de una inmensa mayoría de panameños que esperan vivir en  una sociedad más justa y equitativa en la distribución de la riqueza que produce la población.

Igualmente, convocamos a los universitarios a una concentración masiva en el Paraninfo para debatir la universidad que queremos y que al tiempo refleje a Panamá, como país de equidad social, con sentido de identidad nacional, fortaleciendo así, sus virtudes y corrigiendo sus defectos en sus estructuras básicas de la vida colectiva. Esta gran misión debe ser el compromiso solidario de todos los universitarios.



Dado en la ciudad de Penonomé a los catorce días del mes de marzo de 2015