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lunes, 13 de febrero de 2017

Inalienable derecho a la alimentación y nutrición

                                        






                                                                             


                                                                                                                                            (Por Ángel Molina / fotos Samuel Castillo)El Paraninfo Universitario, taller, escenario y tribuna de muchas causas de la vida nacional, fue rebasado en más del 100 por ciento de su capacidad física, como resultado de la convocatoria para plantear y analizar un tema altamente sensitivo para nuestra patria y sus hijos: soberanía y seguridad alimentaria.


                                         






                                                                        



Una concurrencia proveniente de distintos sectores de la sociedad panameña y de los estamentos que integran la Universidad de Panamá, escucharon a panameños involucrados y versados en el tema de la producción agropecuaria y el derecho de todas las personas que habitan nuestro país a la alimentación.


Carlos Salcedo, Rodrigo Cambra, Gerardo Escudero, Rogelio Cruz Landero y Mario Domínguez, hicieron un profundo análisis de la situación actual. Luego, propusieron estrategias  e innovaciones  a ensayar y prácticas a retomar.


Eduardo Flores Castro, Rector de la Universidad de Panamá, junto a vicerrectores y autoridades de unidades administrativas y académicas, formaron parte del  equipo beligerante y anfitrión de este foro.


Estudiantes, docentes y administrativos de esta Casa de Estudios Superiores, representantes de algunas instituciones del país, productores y público en general, acudieron a una cita de rango y  carácter patriótico, digna de despertar la atención. De suficiente importancia como para trabajar, unidos, en tácticas y estrategias dirigidas a encontrar soluciones a corto, mediano y largo plazo.

Entre la lluvia de ideas y sugerencias, se destacó:
-La necesidad de crear una institución para apoyar a los ciudadanos que bregan en la actividad agropecuaria.
-Producir más para disminuir costos.
-Acortar la larga e injustificada cadena de intermediarios.
-Poner al descubierto la falacia de la libre oferta y demanda (y supuesta competencia), que no es más que un disfraz que utilizan quienes se ponen de acuerdo  para importar barato y vender caro
-Combatir y poner fin a prácticas monopólicas y oligopólicas.
-Renegociar los TLC en búsqueda de condiciones más justas para nuestro país.
-Proponer y aprobar una legislación que regule el uso del suelo dando prioridad a la producción de alimentos.
-En aras de desarrollar exitosamente la aludida tarea, lograr que hayan (o se disponga) de menos jefes, más extensionistas y recursos.
-En la producción y comercialización, priorizar en los renglones en los que nos va mejor.
-Compartir una sola visión.
-Asociarnos para trabajar en grupo (y para poder competir). Proteger a los gremios correspondientes.
-Hacer propuestas basándonos en el conocimiento que se posee.
-Ante la decepcionante experiencia (y consecuencias negativas) que sobre el “sueño capitalino” vivieron miles de jóvenes nacidos en al campo, persuadirlos a dedicarse a generar riquezas en el lugar de origen, como lo hicieron sus padres.
-Introducir y adecuar la tecnología en nuestro agro.
-Aumentar la gestión empresarial. Convertirnos en agro-empresarios competitivos, productivos.
-Capacitar el recurso humano dedicado a esta actividad (incluyendo apoyo en investigación)
-Tener compromiso real con el agro.


Al margen de las propuestas, uno de los oradores sentenció “el peor enemigo de la democracia es el hambre”.