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martes, 2 de agosto de 2016

Ejemplar lucha y defensa de un pueblo por su esencia y redención

                                    
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Bajo la autoría de protagonistas y de personas con manejo de fuentes fidedignas, contamos con la posibilidad de traer a colación, en beneficio del lector, uno de los  ejemplos de cómo los pueblos asumen, sin titubeos, el deber de luchar por su redención.


Nos remontamos a cincuenta años, específicamente al lapso comprendido entre finales de mayo e inicios de junio de 1966, cuando:

-las grandes mayorías del pueblo panameño, tanto en el campo como en las ciudades, vivían en situaciones críticas;

-el gobierno oligárquico de Marco Aurelio Robles impulsaba los Tratados Robles-Johnson relacionados con el Canal de Panamá.

-El estudiante Juan Navas, héroe de la Gesta Patriótica de Enero de 1964, fue asesinado 48 horas después de regresar de la URSS, país al que fue enviado para que recibiese atención médica para sanar las heridas de las que fue objeto en aquella batalla desigual.   


Luego de despedir, el 6 de junio, al estudiante Juan Navas, las calles de Colón fueron ocupadas por estudiantes de tres colegios de educación media, y por toda una población indignada y enardecida. Iniciaba así una verdadera insurrección popular protagonizada por todo el heroico pueblo colonense.


Uno de los autores de estos relatos señaló: “el 6 de junio de 1966…puso de manifiesto la capacidad de un pueblo por defender su esencia, pero también la corrosión y descomposición de un sistema sustentado sobre la abundancia material, alejado radicalmente de la gente”.


En otros momentos de la historia de Panamá, la patria ha sido honrada con actos heroicos y patrióticos. Los gnobe bugle, oponiéndose a que el Rio Tabasará fuese represado. En otra ocasión los colonenses, oponiéndose a la venta de la Zona Libre…


Estos ejemplos, deben motivarnos a que, cuando uno u otro pueblo (uno u otro sector de la población)  emprenda una acción de lucha justificada, todos los panameños nos solidaricemos al ciento por ciento, tomando en cuenta que la fuerza de los pueblos radica en la unidad (en la sensibilidad humana y a la empatía de unos con otros).


¡Constituye deber de connacionales patriotas, mantener presentes las lecciones de la insurrección popular de 6 de junio de 1966, como imitables ejemplos, dignos de ser tomados como marco de referencia ante distintos devenires y circunstancias! /Redacción Ángel Molina , imagen Samuel Castillo/