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jueves, 22 de enero de 2015

Indestructible muro contra la desmemoria patriótica

La conmemoración del LI aniversario de la Gesta Patriótica de enero de 1964, es un hecho que navega contra la corriente de la pretensión de vaciar en el cesto del olvido y la desmemoria, actos en los que conciudadanos protagonizaron jornadas demostrativas de amor a la patria.

En el reconocimiento que la Universidad de Panamá ofreció a los mártires y héroes de la mencionada gesta, se hizo sentir la voz de la juventud, a través de cinco representantes del movimiento estudiantil.

“Recordamos con orgullo a quienes dieron su vida por nuestra soberanía…a quienes valientemente salieron a las calles a reclamar el derecho…a izar nuestra enseña tricolor  en nuestro territorio”, señaló Edgardo Viquez, de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.











                                                                    Puntualizó que lo ocurrido hace 51 años, fue el punto de efervescencia culminante  para la recuperación de nuestra soberanía. Que previo a este acontecimiento, el pueblo panameño alzó su voz, en distintas ocasiones,  ante la nefasta presencia estadounidense en nuestro país. Citó ejemplos:

El rechazo al Convenio de Bases Filós-Hines del 12 de diciembre de 1947; Operación Soberanía del 2 de mayo de 1958;…la Marcha Patriótica a la Zona del Canal del 3 de noviembre de 1959.

El estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, destacó que “fuimos testigo de cómo los distintos gobiernos neoliberales post-invasión, intentaron silenciar esta fecha, con los nefastos ‘días puentes’. Pero no lo lograron.”

Desde (y en) esta redacción, reflexionamos que, tanto las jornadas por la soberanía, como las  inherentes a asuntos de carácter doméstico, tales como la Lucha Inquilinaria (año 1925), aquella bajo la consigna “¡más escuelas, menos cuarteles!” en 1958; el levantamiento armado en Cerro Tute y Cerro Banquillo… fueron protagonizadas por ciudadanos del sector popular (sobresaliendo, entre ellos, los jóvenes y los estudiantes). Ese colectivo siempre dispuesto a dar su cuota de lucha y sacrificio, constituye la reserva moral y patriótica del país.
       
Ante esta realidad, centros de poder (locales y globales) han venido orquestando /impulsando, con bastante éxito, una operación de distorsión dirigida revertir posturas  ideológicas, políticas, patrióticas, morales. A dividir, debilitar y desmantelar organizaciones populares.

Con los medios más sofisticados, con publicidad atractiva, deslumbrante e hipnótica,  promueven antivalores, conductas y prácticas contrarias a las buenas costumbres, la decencia, la urbanidad, la convivencia dentro de un ambiente de paz verdadera (entendiendo ésta como aquella que se basa en el respeto mutuo).











                                                                      Isaac McKlean, Secretario de Organización del Centro de Estudiantes e integrante de la Unión de Estudiantes de Arquitectura, señaló: en el marco de estos 51  años transcurridos desde la Gesta Heroica del 9 de enero, fecha (y hechos) que sin duda señalan cómo debe ser la participación estudiantil frente a la problemática nacional, es justo reconocer que -en aquel momento- nuestros compañeros mostraron la capacidad de organización y convocatoria existente  en el seno de la dirigencia estudiantil panameña. En esas condiciones, emprendieron la lucha en busca del cumplimiento del Tratado Chiari-Kenedy. 

A excepción de los caídos, algunos de los protagonistas pudieron presenciar el acatamiento de dicho acuerdo.

Indicó “hace exactamente un año nuestra organización lanzó su planteamiento de constituir un sector estudiantil independiente, que velara y garantizara los intereses de los estudiantes”. Dejamos sentado que este esfuerzo se ha consolidado con varios resultados, pudiendo afirmar…que nos constituiremos en ese sector crítico y analítico, con el que demandan contar los estudiantes panameños. 

Sector que luchará e impulsará los cambios necesarios y la defensa de nuestra Casa de Estudios Superiores, inspirados en el ejemplo de los Mártires de Enero de 1964. 
Aplaudiremos lo correcto. En conjunto con la administración central, impulsaremos los cambios que sean necesarios para el bienestar colectivo. Censuraremos lo que sea injusto y perjudicial para los estudiantes, cumpliendo (dentro de los métodos de lucha) con las etapas y los pasos necesarios. Actuando mesuradamente, evitando dejarnos llevar por impulsos…”











                                                                    James Salerno, Secretario General de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Relaciones Internacionales /Facultad de Administración Pública/, manifestó que en enero de 1964, el pueblo panameño fue protagonista de uno de los momentos más gloriosos en la lucha por la recuperación de la soberanía y la liberación nacional.    

Que la conmemoración de este año se daba en el contexto en que todos los gobiernos post invasión, se han dedicado a ignorar, olvidar, minusvalorar esta fecha tan importante, cuya recordación es clave para la formación de nuestra identidad como panameños.
Añadió que el comportamiento de la oligarquía panameña, de gobernar sobre el olvido y la desmemoria, no es nuevo (y diríamos desde nuestra redacción: ni de extrañar).  

Recuerda que la clase política y económica que ha gobernado Panamá por los últimos 110 años, siempre estuvo alineada con el imperialismo norteamericano
(invariablemente con actitud de “amigos” de los negocios y el dinero que representaba el enclave colonial para ésta).

Ellos incluyeron en nuestra primera Carta Magna (de 1904) el derecho de los EEUU a intervenir en los asuntos internos de Panamá. Sobre esa base, intervinieron desde 1908 a 1920 en los procesos electorales. En 1925, a solicitud del presidente Rodolfo Chiari, el ejército norteamericano reprimió al pueblo panameño que se levantó en la Liga Inquilinaria, protestando contra el alto costo del alquiler de los inmuebles y de la vida,  en general.

Aunque 39 años después el presidente Roberto Chiari (hijo del mandatario Rodolfo Chiari) se vio precisado a romper relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de Norteamérica, en ocasión de los trágicos sucesos de enero de 1964.      

Hasta este momento, esa clase política y económica, procura hacer uso selectivo de la historia panameña, de manera que los libros de texto en los colegios no se salgan del guión dado por la llamada “versión oficial”.

La historia de las luchas populares panameñas es un permanente recordatorio de su historial de traición. Le temen  nuestro pasado heroico, porque representa un proyecto diferente de nación, diametralmente opuesto a su proyecto, donde los capitales extranjeros son los dueños del país y ellos sus administradores.

Salerno exhortó a hagamos nuestro el espíritu del 64 “que nos inspira a ser patriotas, porque serlo, no es solo recordarles, dar discursos y hacer actos con sus nombres…; ellos nos inspiran hoy a luchar contra la desigualdad y en oposición a esa clase política vinculada a los latrocinios a la patria; a denunciar la corrupción venga de donde venga.










                                                                José A. Caballero, de la Facultad de Administración Pública, quien es representante ante el Consejo Académico,  acotó que -históricamente- el accionar del movimiento estudiantil ha estado orientado hacia elementos fundamentales, que se señalan a continuación: la lucha contra la desigualdad, por la construcción y defensa de los más grandes intereses (principalmente en los inherentes a la Educación), por las libertades democráticas y por la soberanía.

Lamentó que, como nefasta consecuencia del “Hay Buneau Varilla” -tratado que ningún panameño firmó- la conquista de nuestra soberanía en la “Zona del Canal”  haya sido alcanzada luego de hechos sangrientos en perjuicio del pueblo panameño (en especial, de nuestros compañeros aguiluchos).

Indicó que, aun dentro del dolor, es necesario reconocer que, gracias a los héroes y mártires de la Gesta de enero de 1964, hoy podemos entrar a esas áreas sin ningún tipo de restricciones.

Resaltó “nuestras luchas son y serán, siempre, nuestra carta de presentación. Además: en pro y beneficio de nuestro querido Panamá y la Educación de éste. En defensa de la autonomía universitaria y por el respeto al movimiento estudiantil.


Kennedy Vargas
“Hoy representa una ocasión doblemente importante para nosotros. Porque recordamos una fecha histórica que marcó un rumbo en para el movimiento estudiantil. Debido a que nos reunimos como Casa de Estudios Superiores para compartir en comunidad hermanada, recordando a nuestros mártires”, expresó Kennedy Vargas, dirigente estudiantil de la Facultad de Ciencias de la Educación y Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios.









       
Este acto refleja lo que significa para nosotros la vida estudiantil y la importancia que tiene la historia en la propia universidad.

Es un privilegio para el movimiento estudiantil recordar hechos que marcaron una herida y muchos años de sufrimiento y dejaron -a la vez- un capítulo con pinceladas difíciles de olvidar, añadió.

Vargas hizo mención de varias protestas pacíficas y simbólicas en reclamo de la soberanía de Panamá en la Zona del Canal. Citó la siembra de 57 banderas en dicho territorio, protagonizada el 2 de mayo de 1958. Recordó igual jornada, el 3 de noviembre de 1959.

La Gesta Patriótica de enero de 1964, inició pacíficamente. Los estudiantes sólo deseaban colocar la bandera panameña al lado de la estadounidense. Su pretensión tenía base legal, pues el Convenio Chiari-Kenedy establecía que en todos los sitios públicos de la Zona del Canal se izarían -juntas- las banderas de los dos países.     

Cuando el “gobierno” de aquella zona usurpada ordenó prohibir la entrada de los manifestantes, se produjo una represión violenta que hasta incluyó la acción de vejación de una bandera panameña por parte de los policías estadounidenses.

Dicho ultraje alteró los ánimos de nuestros compatriotas, por lo que las “autoridades” ordenaron la movilización de un destacamento del ejército norteamericano…Lo demás es historia conocida.

“¿Qué juventud queremos? ¿Acaso una juventud que simplemente se concrete a oír y a repetir?: ¡No!. Queremos una juventud que piense.

¿Acaso una comunidad de jóvenes que sea revolucionaria por imitar?: ¡no!
Queremos una juventud que aprenda por sí misma a ser revolucionaria; que se convenza a sí misma; que desarrolle plenamente su pensamiento…una juventud luchadora. (Redacción y fotos Ángel Molina)